alto rendimiento

Ganar la partida a los nervios

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GANAR LA PARTIDA A LOS “NERVIOS”

Sandra es una joven tenista de 17 años que mañana juega su primer torneo importante. Ha cenado bien y se ha acostado temprano para estar descansada para el partido de mañana, pero cuando esta en la cama esperando para dormirse, su cabeza empieza a pensar… “¿me saldrán bien las cosas en el partido?, tengo que ganarlo como sea, pero ¿y si lo pierdo?, ¿qué dirán mis padres? ¿y mi entrenador?, además la otra es muy buena…”. Sandra empieza a ponerse nerviosa y esto le impide dormirse, el hecho de no dormirse la pone más nerviosa todavía y así puede estar una horas, sufriendo, pensando negativamente, etc.

A la mañana siguiente, Sandra ya se levanta cansada, sigue con sus pensamientos negativos mientras se dirige al Club donde tiene que jugar. Una vez en las pistas, tiene que esperar a que finalicen los dos partidos que se juegan antes que el suyo, y esta espera la pone todavía más nerviosa, anda de un sitio para otro, quiere disimular su mal estar delante de los demás, cada quince minutos tiene ganas de ir al lavabo,….. Por fin entra en la pista, se prepara sus cosas en la silla y empieza a “pelotear” con la contraria, y sus pensamientos vuelven a girar en torno a sus posibilidades; “me siento agarrotada”, “me pesan las piernas”, “que bien juega la otra”, “cuanta gente mirando, ya podrían ir a ver otro partido”, “seguro que lo estoy haciendo fatal”, etc…..

Empieza el partido y su cuerpo esta rígido, apenas salta, le pesan las piernas, siente su brazo agarrotado e incluso parece que la raqueta y las bolas son más pesadas que otras veces. Y mientras el tiempo transcurre, los puntos van cayendo, ya pierde por tres juegos a cero, ha cometido alguna doble falta en el saque. Sandra se enfada consigo misma, golpea la raqueta contra el suelo cuando algo no le sale bien. Y todos los puntos que pierde los asimila como errores propios, incluso aquellos que son por una buena acción de la contaría.

Cuando pierde el primer set, Sandra ya da por perdido el partido, en un descanso y en la silla, se pregunta que hace allí, sufriendo por un partido de tenis, se siente responsable ante su entrenador y ante sus padres. Mas que nunca quiere que aquello acabe lo antes posible. Y curiosamente ahora parece que empieza a jugar mejor, parece que sus bolas son más precisas, la otra empieza a fallar, su entrenador le anima y recrimina a la vez por no haber jugado así desde el principio, empieza a pensar de nuevo en el resultado, 2-3 a favor ella en el segundo set, empieza a pensar que para ganar tiene demasiados puntos que superar y el partido puede hacerse eterno y su juego empieza a decaer de nuevo, la contraria recupera el ritmo de partido y al final Sandra pierde el partido.

¿Cuantas veces se ha repetido esta historia en los muchos partidos de tenis que se celebran en los muchos torneos de tenis que durante el año se celebran?

El tenis es un deporte que en el 80% de un partido es a pelota parada, es decir, tiempo de recuperación en la silla, tiempo de preparar el punto para el saque, para el resto, discusiones con el juez o el arbitro, etc… esto quiere decir que la mayoría del tiempo de partido la cabeza del jugador o jugadora de tenis no esta ocupada en la acción de jugar y esta libre para pensar, y depende como sean estos pensamientos el rendimiento deportivo se vera alterado por los mismos.

El tenis es un deporte individual y como tal provoca que todas las miradas, acciones y responsabilidades se centren en una sola persona, esta presión en según que casos es difícil de asumir y de tolerar y provoca que la ansiedad y el estrés se apodere de la situación, provocando una disminución del rendimiento optimo del tenista.

Para cualquier acción que realicemos, sea jugar al tenis, andar por la calle, hablar en público, etc. requiere un nivel de alerta y de activación necesario para que dicha acción sea la adecuada, siempre que tengamos las capacidades suficientes para realizarla. Es decir, es necesario sentir cierto nerviosismo antes de realizar una actividad que para nosotros puede ser importante (los actores experimentados dicen sentir ese cosquilleo antes de salir a escena, a pesar de llevar representando la misma función desde hace tiempo). Para un jugador de tenis es una buena señal tener esas sensaciones, es un signo de alerta, de motivación, de estar preparado para la acción. Pero como todas las cosas un exceso de dicha activación no es positivo y cuando esto sucede, se convierte en ansiedad, exceso de preocupación, estrés, etc. (seria el ejemplo de Sandra antes del partido e incluso la noche antes del mismo).

La activación es una función energetizante en el cuerpo y en la persona del tenista, responsable del aprovechamiento de los recursos propios ante las actividades que se puedan presentar. Esta función puede regular la energia necesaria para la realización y ejecución de acciones, en un continuo que va desde el sueño profundo hasta el mayor grado de excitación. Dependerá del tipo de actividad que se deba llevar a cabo para que sea necesaria más o menos energía para realizarla satisfactoriamente, pero toda actividad tiene un punto óptimo de activación (A) que se corresponde con un mayor rendimiento. Por debajo de este punto el rendimiento será menor por falta de energía, y por encima de este punto pasará lo mismo pero por exceso de energía.

En el primer caso puede pasar que el tenista este distraído, relajado, con pocas ganas (B); y en el segundo caso puede pasar que el jugador tenga una fijación excesiva en un solo aspecto de la tarea o acción a realizar, que este demasiado tenso o bloqueado (C). Este punto óptimo puede variar según la situación, según el tipo de tarea o la actividad a realizar, y sobretodo, según la persona.

El nivel de activación lo podemos comparar con la cuerdas de una guitarra, tanto si la cuerda esta demasiado tensa (enfadarse en la pista, golpear la raqueta, etc.) como si esta demasiado floja (apatía, movimientos lentos, distracciones, etc.) provoca que la guitarra suene desafinada. Nuestro cuerpo es como la cuerda de esa guitarra que tiene que estar en su punto justo de tensión para responder adecuadamente a las demandas externas con los movimientos y acciones adecuadas.

La activación del organismo puede ser de signo diferente según sea percibida de una manera o de otra. Si el nivel de excitación en el que nos encontramos nos hace sentir enérgicos, vigorosos, animados, atentos, decididos, activos, desbordantes, etc., nos encontramos frente a una activación positiva. Si el nivel de excitación nos hace sentir tensos, inquietos, agitados, intranquilos, alterados, etc., nos encontramos frente a una activación negativa por exceso. Este tipo de activación es el que se conoce más popularmente con el nombre de estrés, es un estado concreto de ansiedad frente a una situación determinada. Si por el contrario, el nivel de excitación es mínimo o escaso nos sentimos desmotivados, distraídos, poco atentos, no le damos al importancia suficiente al acontecimiento o las acciones que vamos a realizar, en este caso nos encontramos frente a una activación negativa por defecto. Los efectos de cualquier activación negativa, sobre el rendimiento son los mismos, es decir un rendimiento inadecuado, aunque hay que tener en cuenta si es por defecto o por exceso para poder decidirnos por una u otra estrategia cuando queramos regular el nivel de activación no adecuado del tenista.

También podemos comparar la activación con el motor de un coche. El coche puede correr rápido o despacio pero lo realmente importante son las revoluciones por minuto del motor que lo regularíamos cambiando las marchas adecuadamente. La ACTIVACIÓN en este caso son las revoluciones que le ponemos a nuestro cuerpo según la tarea que debemos realizar, Por ejemplo y siguiendo con el mismo ejemplo seria correr con el coche a 120 Km/h con una marcha corta, esto provoca que el motor vaya excesivamente revolucionado (ansiedad, activación alta, estrés) o bien arrancar el coche con una marcha larga lo que se traduce en una falta de fuerza (poca energía, activación baja, apatía…)

En reposo el cuerpo humano como mínimo esta al “ralentí” (consumo mínimo)

COMPORTAMIENTOS DEL DEPORTISTA EN LA ZONA DE ACTIVACIÓN OPTIMA

  •  Se propone objetivos realistas aunque desafiantes.
  • Focaliza su actuación en el presente. Piensa en el “aquí y ahora”, en lo que tiene que hacer en ese momento y sobre todo en como hacerlo, centra la evolución del partido en el “punto a punto”
  • Tiene un autentico sentimiento de diversión
  • Se muestra confiado en sus capacidades, ya que al conseguir las cosas se siente más seguro de si mismo.
  • Siente el control de su juego sin esfuerzo extra para ello , percibe una sensación de fluidez, como si las cosas sucedieran sin esfuerzo.

COMPORTAMIENTOS DEL DEPORTISTA EN LA ZONA DE ACTIVACIÓN EXCESIVAMENTE ALTA. 

  • Se propone objetivos excesivamente altos para su capacidad real.
  • Focaliza su actuación en el pasado o el futuro (ex.: punto anterior, consecuencias de hacerlo mal, etc.)
  • Da excesiva importancia al acontecimiento.
  • Se centra excesivamente en el resultado.
  • Mantiene autoverbalizaciones negativas.

Por ejemplo: Cuando faltan pocos puntos para ganar el partido, después de remontar un resultado adverso, pasamos de una activación correcta a una sobre activación, nos ponemos nerviosos, nos precipitamos y empezamos a jugar mal. O el caso inverso, cuando creemos que ya no podemos hacer nada para ganar el perdido, nos olvidamos del resultado y curiosamente eso provoca que bajemos nuestro nivel de activación y sin querer nos colocamos en nuestro nivel de activación optima y empezamos a jugar bien (en el caso del ejemplo de Sandra, sucede en el segundo set cuando mentalmente abandona el partido y empieza a jugar bien)

COMPORTAMIENTOS DEL DEPORTISTA EN LA ZONA DE ACTIVACIÓN EXCESIVAMENTE BAJA.

  • Se propone objetivos excesivamente bajos para su capacidad real (e: jugar con una contrario de inferior categoría, “ganaré fácil y no merece la pena esforzarse”.
  • Movimientos lentos . Falta de vitalidad. Sensación de pesadez en las piernas. Incapacidad para colocarse bien en la pista.
  • Se descentra de la competición . Facilidad para distraerse y divagar mentalmente. Se da cuenta de aspectos no relacionados con el partido o el entrenamiento (público, piensa en otras cosas, no atiende las instrucciones del entrenador, etc.)
  • Falta de anticipación y entusiasmo. Falta de preocupación por la propia ejecución. Durante el partido llega tarde y mal a las acciones.
  • No se prepara para la competición. Exceso de confianza (puede pensar “como será fácil no tengo que prepararme”). No calienta bien, no revisar ni prepara adecuadamente su material, etc.)
  • No le da importancia a lo que va a hacer.

TÉCNICAS PSICOLÓGICAS DE REDUCCIÓN DE LA ACTIVACIÓN.

El exceso de ansiedad se traduce en una tensión muscular inadecuada que a la vez provoca una disminución del rendimiento del tenista. Cuando los músculos están demasiado tensos los movimientos se convierten en torpes, desiguales, rígidos y descoronados.

Para regular este exceso de tensión, existen varias técnicas psicológicas con las cuales podemos conseguir de nuevo un estado optimo de activación que nos permitirán utilizar y mostrar nuestras capacidades tenísticas.

Nos referimos a las típicas técnicas de relajación ( relajación progresiva de Jacobson, control de la respiración, entrenamiento autogeno de Schultz, meditación, desensibilización sistemática, biofeedback, etc.), todas ellas, aunque con métodos diferentes, tienen como objetivo común reducir nuestro nivel de activación.

El control de la respiración es una técnica muy utilizada por los tenistas profesionales para mantener ese estado optimo de activación. Mantener el aire aumenta la tensión muscular y la espiración o expulsión disminuye la tensión, en ocasiones la tensión competitiva provoca retención de la respiración y descoordinación de la misma, por lo tanto es importante en los momentos de reposo (silla, entre puntos) aprovechar para respirar profunda y abdominalmente y disminuir esa tensión acumulada. Algunos tenistas coordinan la respiración, expulsando el aire cuando golpean la pelota . En ocasiones realizar un profundo y sonoro SUSPIRO, ayuda a eliminar la tensión acumulada.

TÉCNICAS PSICOLÓGICAS DE AUMENTO DE LA ACTIVACIÓN.

  • AUMENTAR EL RITMO RESPIRATORIO. Respiraciones profundas y cortas, asociando la inhalación con aspirar energía y fuerza y la exhalación con expulsar cansancio y fatiga.
  • MOVIMIENTOS Y ACCIONES ENERGÉTICAS. Saltar, moverse, correr, darse golpecitos, etc.
  • PALABRAS Y AFIRMACIONES DE ANIMO. Darse autoconsignas positivas. “vamos”, “adelante”, “muévete” “venga”, etc.
  • ESCUCHAR MÚSICA DE ACCIÓN. Música con ritmo que nos motive y anime.
  • VISUALIZACIONES ENERGIZANTES. Imaginarse a si mismo, jugando con ganas, energía, etc.

Para aprender y sacarle el máximo rendimiento a estas técnicas y conocer, regular y controlar nuestros niveles de activación, deberíamos contar con el asesoramiento de un psicólogo especializado en psicología deportiva. Ya que estos profesionales por su formación y experiencia nos pueden ahorrar tiempo e incluso dinero, si nuestra intención es dedicarnos al tenis profesional.

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Valores instrumentales vs valores solidarios

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El deporte es un referente de nuestra sociedad y la transmisión de valores a través de él es fundamental. El futuro de nuestra sociedad está en manos de esa juventud, y depende de nosotros como queremos que sea ese futuro, según los valores que nosotros les transmitamos a ellos.

Es cierto que el deporte potencia una serie de competencias a los niños/as y jóvenes muy importantes para su futuro profesional y social, como pueden ser la constancia, perseverancia, disciplina, trabajo en equipo, tolerancia a la frustración, esfuerzo, compromiso, fuerza de voluntad, determinación, sacrificio, etc., pero todos ellos si los traducimos a valores, son valores operativos que por si solos no son positivos, ya que depende para que causa estén enfocados, por ejemplo los grupos terroristas, los clanes mafiosos, etc. también utilizan estos valores instrumentales para funcionar. Por lo tanto, a parte de enseñar y potenciar estos valores hemos de potenciar a la vez los valores solidarios como el respeto, empatía, humanidad, indulgencia, honestidad, generosidad, altruismo, compasión, etc. es entonces que estaremos creando un futuro mucho mejor que el actual.

LA AUTOCONFIANZA

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En cualquier ámbito de la vida y cuando confiamos en alguien, seguramente será porque esa persona nos ha demostrado que posee una serie de cualidades, conocimientos, experiencias, etc. que garantizan que aquello que le confiamos lo va ha saber cuidar, desarrollar, potenciar, custodiar, etc. de la mejor manera posible. Confiamos en el banco para guardar o invertir nuestros ahorros, confiamos en el médico para que cuide de nuestra salud, confiamos en la escuela para que proporcionen una educación a nuestros hijos, confiamos en el entrenador para que nos enseñe a jugar o mejorar nuestro tenis, confiamos en nuestros amigos cuando necesitamos ayuda, y podríamos continuar con una lista innumerable de cosas y situaciones. Constantemente necesitamos confiar en personas, entidades o cosas para vivir de una manera adecuada en sociedad.

Pero que sucede cuando no confiamos en nosotros mismos, cuando dudamos de nuestras capacidades, de nuestras reacciones, cuando no estamos demasiado seguros de poder responder a las demandas de una situación de nuestro entorno. Sucederá que seguramente fracasaremos, cometeremos errores, sentiremos malestar, etc., y en ocasiones no será por no poseer las aptitudes, sino por creer que no las tenemos.

En muchas ocasiones oímos decir que un tenista a perdido la confianza en si mismo, o la inversa que un jugador o jugadora cree realmente en sus posibilidades.

Se ha podido determinar que exista una correlación directa entre la autoconfianza de un tenista y sus éxitos deportivos. La mayoría de entrenadores y psicólogos del deporte saben identificar con facilidad los tenistas con un nivel alto de autoconfianza. Generalmente son deportistas que no se dan por vencidos, aunque tengan el marcador totalmente en contra, no se aminoran ante las situaciones adversas, suelen ser positivos y optimistas, conocen realmente cuales son sus posibilidades, les atrae el reto, se exigen en entrenamientos y competiciones, etc.

Pero de donde sale la confianza, que bases son necesarias para confiar en nuestras posibilidades. Podemos afirmar que la confianza es una emoción situada en le presente, que suele consolidarse en el pasado y que se proyecta hacia el futuro, confiamos en una persona porque tenemos una serie de información que nos invita a creer que gracias a ella alcanzaremos nuestras metas.

Cuando un tenista no confía es si mismo, probablemente será porque tiene una información que le dice que no va ha poder conseguir sus aspiraciones u objetivos deportivos. Esta información puede venir por una vía interna como por ejemplo una experiencias anterior o bien por vías externas, como por ejemplo los comentarios del entrenador, la prensa, etc. Esta información, no tiene por que ser necesariamente cierta, puede ser producto de una percepción subjetiva del jugador, pero que si realmente se la cree, su mente la puede dar como cierta.

La creencia es como un interruptor que tiene las dos posiciones: abierto (on) – cerrado (off). Si realmente creemos que podemos a hacer una cosa seguramente lo conseguiremos, y viceversa si creemos que no podemos hacer algo, hasta es posible que ni lo intentemos.

Las bases para mejorar y mantener nuestra autoconfianza en el tenis pasa por tener presente los siguientes puntos:

  • Conocer objetivamente nuestras capacidades. Esta información nos la deberá de proporcionar el entrenador, nuestro preparador físico, el médico, el psicólogo, etc. Cuando nos sometemos a una prueba de esfuerzo es entre otras cosas para conocer nuestro estado actual y las posibilidades que tenemos de conseguir unas metas u otras, el entrenador nos puede orientar sobre nuestra capacidad técnica para adecuar nuestro juego a nuestras posibilidades reales, el psicólogo nos puede proporcionar información sobre nuestra manera de ser (ansiosos, optimistas, etc.) y recomendarnos cambios o patrones de actuación según estos criterios, etc.
  • Determinar nuestros objetivos o metas a largo, medio y corto plazo. Es decir, en base a nuestras capacidades reales plantearnos unas metas también realistas. Unos objetivos demasiados fáciles pueden aburrir y unos objetivos muy difíciles puedes angustiar.
  • Mantener un conversación interna positiva, optimista y alentadora. Esto se consigue mediante el control de nuestros pensamientos, si pensamos negativamente, nuestra actuación será un reflejo de ese pensamiento. Si un tenista antes de empezar un partido piensa y cree que lo va ha perder, lo más probable es que sea así. ¿Qué sucede cuando tenemos dos o tres servicios consecutivos erróneos? Que una información procedente del pasado (dos o tres servicios erróneos) nos hace pensar que probablemente volvamos a fallar, y en este caso no es porque no sepamos realizar correctamente el servicio, sino porque nuestros pensamientos están en los errores anteriores y nuestra actuación responde en función a lo que pensamos.

En definitiva la autoconfianza se basa en conocer tus capacidades y puntos fuertes, confiar en ellos y potenciarlos al máximo, en conocer también tus puntos débiles para mejorarlos o evitarlos cuando sea necesario y sobre todo pensar y plantear tu actuación tenística en lo que realmente sabes y puedes hacer.

Y como escribía Marcel Proust en su obra de 1923 “La Prisonnière”; “El testimonio de los sentidos es también una operación de la mente en la cual la convicción crea la evidencia”.

¿Por qué somos competitivos y nos gusta ganar?

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El ser humano como especie animal que es, tiene en su codificación genética la misión de perpetuar su especie, y en el ámbito más reducido i social la perpetuación de sus semejantes, de aquellos que piensan igual que él, que comparten similitudes, etc. , y evidentemente esto significa enfrentarse a todos aquellos que puedan hacer peligrar al grupo o colectivo al que pertenecen, y por lo tanto, entrar en competición con los supuestos agresores.

Es por eso que no solo el ser humano es competitivo, sino todas las especies vivas del planeta lo son, los animales, los insectos, las plantas, etc., todos luchamos con un único fin; perpetuar nuestra especie, aunque esto conlleve el sacrificio y la muerte de unos cuantos en benefició de la comunidad, clan, grupo o especie al que pertenecen.

La diferencia que nos caracteriza a los seres humanos del resto de especies animales es nuestra capacidad de raciocinio y por lo tanto de ser conscientes de nuestro pasado y de nuestro futuro, esto nos da la opción de ser conscientes de nuestra muerte y de nuestra existencia. Gracias a ello, hemos aprendido a canalizar y transferir nuestros impulsos competitivos a situaciones menos dañinas que nuestra muerte y la aniquilación de nuestro adversario, aunque muchos de los conflictos bélicos de nuestros días nos demuestran que prevalece nuestra programación genética por encima de nuestra razón social.

El mundo del deporte es un buen ejemplo de lo que decimos, en una competición deportiva se integran muchas de las vertientes bélicas de las que hemos hecho referencia, se habla de ofensiva, ataca, defensa, se utilizan estrategias para reducir al contrario, etc.

El deporte de competición es la más clara transferencia y el mejor sustituto de los enfrentamientos bélicos entre grupos y comunidades. Los juegos olímpicos se iniciaron como demostración de fuerza de los guerreros que tenia cada ciudad en el antigua Grecia, hoy en día esta demostración de fuerza continua en muchas de las competiciones internaciones que se realizan a lo largo del año en prácticamente todo el planeta, incluso la gran mayoría de especies animales recurren a la demostración de fuerza antes de entrar en combate, con la intención de ahuyentar al enemigo y evitar el enfrentamiento, posiblemente mortal.

Cuando dos equipos se enfrentan en un partido de futbol, en muchas ocasiones están representando de forma simbólica todos estos patrones que llevamos impregnados en nuestros genes.

A lo largo de los miles de años, nuestra evolución fisiológica i cognitiva no ha ido en consonancia a nuestra evolución social y tecnológica. Seguimos estando programados para vivir como lo hacíamos hace 60.000 años, en cavernas, rodeados de amenazas, luchando día a día por nuestra supervivencia y la de nuestro grupo. Hoy en día, nuestro cuerpo, nuestras funciones químicas y fisiológicas, el funcionamiento de nuestro cerebro, etc. sigue las pautas de nuestros ancestros, pero con la diferencia de ya no necesitamos realizar todas esas tareas para sobrevivir, por lo menos en la civilización occidental donde vivimos. Tenemos fobias a animales y situaciones que actualmente no representan una amenaza directa para nosotros (serpientes, arañas, espacios abiertos, cerrados, etc.) pero que hace unos años atrás eran un serio peligro para nuestra vida, y por eso, la fobia no deja de ser un mecanismo de defensa que hoy en día, ya no nos es útil, e incluso nos molesta y nos impide vivir con una cierta calidad de vida. Nuestro cuerpo sigue acumulando grasa, muy a pesar nuestro, por si nos encontramos en un periodo de hambruna, esta programado para ello

Lo mismo nos sucede con la competitividad, la hemos transferido al mundo de los negocios, del deporte, en situaciones cotidianas, al conducir nuestro coche, etc. Llevamos la competición en lo más profundo de nosotros para poder vivir o sobrevivir.

JAUME MARTÍ MORA

EL COANCHIG DEPORTIVO NO ES UNA PROFESIÓN

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La división de Psicología del Deporte del COP se pone en contacto con el Ministerio para aclarar dudas sobre el coaching.

Ante la creciente confusión existente acerca de la estrategia de intervención psicológica denominada coaching y sobre su sustantivación como categoría profesional, la División de Psicología de la Actividad Física y el Deporte (PACFD), del Consejo General de la Psicología (COP), dirigió un escrito a Montserrat Gomendio Kindelan, Secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, solicitándole que informara de si el denominado Coach Deportivo, Entrenador Mental o Actitudinal está reconocido en el catálogo Nacional de Titulaciones Universitarias (licenciatura o grado) o el de Formación Profesional. Asimismo, se le preguntó sobre si se contemplaba dicha inclusión y/o si existían centros autorizados por las administraciones educativas para impartir dichas enseñanzas y, en su caso, su validez académica y profesional, así como si facultan para el ejercicio de alguna profesión reglada.

La respuesta del Ministerio, con fecha 15 de abril de 2014, indica que NO existe una titulación universitaria ni de formación profesional que contemple la habilitación profesional de coach/coaching deportivo, entrenador actitudinal o mental, que tampoco existen centros oficiales de enseñanza para dicha actividad, aunque sí se reconoce la existencia de materias relacionadas con contenidos psicológicos para la mejora del rendimiento dentro de programas de diferentes másteres universitarios, cuyo contenido es propio y no oficial, pero SIN que implique una categoría profesional a efectos laborales o de hacienda.

Por lo tanto y a modo de resumen, la respuesta del Ministerio nos permite señalar que:

– No existe formalmente la profesión de coach deportivo, entrenador actitudinal o mental.

– No existe, por tanto, ninguna formación ni centro oficial que pueda dar una titulación oficial en coach deportivo, entrenador actitudinal o mental.

– Sí que existe formación en contenidos de coaching en másteres universitarios o de entidades privadas. Es decir, que den formación en estrategias de coaching, pero en ningún caso conduce o determina un ejercicio profesional específico y diferenciado de las titulaciones ya reconocidas, como es el caso de la Psicología.

Bienvenidos/as

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Bienvenidos/as a mi blog personal.

En este espacio iré publicando noticias, eventos, pensamientos, ideas, etc. relacionados con el mundo de la psicología de las organizaciones, del deporte, y de cualquier otro aspecto relacionado con el desarrollo de las personas.

Espero que sea de vuestro interés, y os invito a visitarlo cuando queráis y a compartir vuestras opiniones y experiencias.

Un saludo y hasta pronto

Jaume Martí